martes, 30 de diciembre de 2008

MIYAMOTO MUSHASHI


Miyamoto Musashi (宮本 武蔵) (1584? - 19 de mayo de 1645), fue un guerrero famoso del Japón feudal. También es conocido en Occidente como Musashi Miyamoto (en japonés el nombre de familia se antepone al nombre de pila, por lo tanto el nombre original es Miyamoto Musashi). Su nombre completo es Shinmen Musashi no Kami Fujiwara no Genshin (”No Kami” es un título nobiliario, mientras que “Fujiwara” es el nombre de una importante familia noble de aquella época). Es autor del reconocido tratado sobre artes marciales titulado: “El libro de los cinco anillos” (Go-rin no sho).


Probablemente nació en 1584, en la población de Miyamoto, provincia de Mimasaka. Los ancestros de Musashi eran una rama del poderoso clan Harima, originario de la provincia de Kyushu, la isla más meridional de Japón. Su abuelo, Hirada Shokan, era un servidor de Shinmen Iga No Kami Sudeshige, amo del castillo de Takeyama y un importante señor feudal de la época.


Cuando Musashi tenía siete años de edad, su padre, Munisai, murió o desapareció (no se sabe exactamente). Ya que su madre había fallecido tiempo atrás, el chico fue puesto bajo la tutela de un sacerdote, tío materno suyo. Con esto, encontramos a Musashi como huérfano durante la época de las campañas de unificación del país del Taiko Hideyoshi. Hijo de samurái, durante una de las épocas más violentas de la historia de Japón, los escritos le describen como un joven de carácter tumultuoso, con gran fuerza de voluntad, y físicamente muy desarrollado para su edad. Su tío insistió en que estudiase las artes del guerrero, y esto, unido a su desarrollo físico y su carácter violento, hizo que pronto se viese involucrado en combates. Se guarda registro de una lucha en la cual derrotó y mató a un guerrero adulto, teniendo tan solo trece años de edad. Su oponente era Arima Kigei, un experto samurái de la escuela de artes marciales Shinto. Musashi le lanzó a tierra y acabó con él golpeándole la cabeza con un palo cuando intentaba levantarse.


El siguiente combate serio acerca del que se tiene constancia, ocurrió cuando Musashi tenía 16 años, y en el cual derrotó a Tadashima Akiyama. En la misma época, abandonó su casa para comenzar un peregrinaje en el cual perfeccionó sus habilidades a través de numerosos combates, tanto en luchas individuales como en batallas. Finalmente se asentó cuando tenía 50 años, ya que consideró haber aprendido todo lo que podía aprender a base de vagabundear. En ese periodo de la historia de Japón hubo muchos guerreros embarcados en peregrinajes similares, algunos en solitario, como Musashi; otros bajo el patrocinio de alguna escuela de lucha o algún señor feudal.


Durante todo este periodo de su vida, Musashi se mantuvo relativamente aparte de la sociedad, dedicándose exclusivamente a la búsqueda de iluminación a través del Camino de la Espada. Dedicado solamente a perfeccionar sus habilidades, vivió de una forma bastante precaria, vagabundeando por el país y durmiendo al raso en lo más frío del invierno, sin preocuparse de su aspecto físico, ni tomar esposa, ni dedicarse a ninguna profesión, aparte de su propio estudio.


En la batalla de Sekigahara, en la cual Ieyasu sucedió a Hideyoshi como máximo dirigente del Japón, Musashi estaba entre las filas del ejército Ashikaga y contra Ieyasu. Es decir, estuvo en el bando perdedor. Sobrevivió no solo a los tres días que duró la batalla, en los cuales murieron alrededor de 70.000 guerreros, sino también a la siguiente caza y masacre de los supervivientes del ejército derrotado.


Depues de Sekigahara, decidió partir en Musha Shugyo, una jornada de auto-perfeccionamiento, en que los samuráis viajaban de ciudad en ciudad, buscando oponentes fuertes para probar sus habilidades.


El Musha Shugyo de Musashi lo llevó a tener más de 60 combates entre los 17 y 30 años, nunca siendo derrotado. Estas disputas casi siempre se coronaban con la muerte del rival. Actitudes como ésta, para nuestros ojos occidentales pueden parecer crueles, pero, para aquel grupo de nobles integrantes de la clase más bastada, la muerte se encaraba con naturalidad. De hecho, a los samuráis se les presentaba las artes militares, para que se transformaran en buenos estrategas, valientes y aptos para tomar decisiones extremas rápidamente. En guerras y disputas, su actitud era serena, aún frente a la muerte. Aquél que encontraba la iluminación por medio del Kenjutsu, desarrollaba una decisión precisa de la realidad, premiada con una conducta digna y honesta. Musashi fue un maestro en el Camino de la Espada. Buscó la perfección en el arte de la espada, hasta que su fama alcanzó las principales cortes de Japón.


A los 30 años, después de vencer a Sasaki Kojiro, considerado uno de los más hábiles samuráis de la época, Musashi pasó por una gran mudanza espiritual. Conforme escribió, años más tarde en su obra más famosa, el Libro de Los Cinco Anillos, Musashi sentía que venció estos duelos no por haber dominado la estrategia, sino que por ser más fuerte, preparado o simplemente por suerte. Pasa, entonces, a buscar el significado más profundo del Camino de la Espada, que lo lleva a entrar en contacto con otras formas de arte, como escultura, pintura, caligrafía y también meditación Zen.


Fue con 50 años que finalmente Musashi alcanzó su objetivo de comprender los principios del camino, conforme escribió en la introducción del Libro de Los Cinco Anillos. Cerca de esta época estableció su estilo, el Niten Ichi Ryu.


En el último período de su vida, Musashi se hizo vasallo del clan Hosokawa, viviendo en el castillo Kunamoto. Dos años antes de morir, Musashi se aisló en la caverna Reigando. Allí escribió el Go Rin No Sho, el Libro De las Cinco Anillos o Esferas, dónde compiló sus conocimientos en las artes de la espada y de la estrategia. Esta obra es hoy usada por ejecutivos de grandes empresas de Japón para trazar estrategias de mercado y ética de los negocios.


Mitos


* Se ha dicho que Musashi solo usaba una Wakizashi y una Katana. Esto no es correcto, ya que la mayoría del tiempo Musashi utilizaba espadas de madera, ya que por la habilidad que tenia, no necesitaba de un borde cortante.


* Leyendas dicen que Musashi nunca se bañaba, por miedo a ser atrapado sin sus espadas. Esto es muy poco probable ya que Musashi era frecuentemente invitado a dojos de maestros famosos y casas de nobles.


* Se ha dicho que Musashi creo el estilo de las 2 espadas, tras ver un duelo europeo en el área de Nagasaki. En esa época, los duelos europeos empleaban una espada larga y una corta, como Musashi lo hacía.


Leyendas


* Según cuentan las historias, un buen día entró un vagabundo con dos espadas, de una gran calidad, en una taberna pidiendo comida, el sujeto apestaba y alrededor suyo revoloteaban tres moscas atraidas por el mal olor que impregnaba toda aquella persona. Al verlo sentado en una mesa, comiendo, dos habitantes del pueblo, empezaron a hablar sobre aquel personaje, preguntándose a quien habría robado aquellos aceros, a tacharlo de ladrón y de pordiosero, cuando en un momento dado y sin mediar palabra, el vagabundo alzó sus palillos en tres suaves y ágiles movimientos, haciendo caer a las tres moscas sobre la mesa, después de haberlas atrapado con los mismos, los pueblerinos huyeron de la taberna despavorida, pues ese era Miyamoto Musashi.

sábado, 18 de octubre de 2008

Conversaciones del camino

道の会話

Caminante son tus huellas
el camino nada más;
caminante no hay camino

se hace camino al andar.

Al andar se hace camino

y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca

se ha de volver a pisar.
Caminante, no hay camino
sino estelas sobre el mar.


Antonio machado


- ¿Recuerdas cuando empezamos el camino? Yo recuerdo que al empezar me sentía en un camino recto, sencillo, puede que largo, eso sí, pero fácil de recorrer pasito a pasito. Todo era tan claro…

- Yo tenía muy claro a dónde ir, cómo ir e incluso una idea aproximada del tiempo que iba a llevarme. 1, 2, 3,… y a correr, a ver quién llega primero. ¡Cómo cambian las cosas!

- Cuando uno empieza todo es nuevo y deslumbrante, todo impresiona, y todo lo queremos. Todo parece muy sencillo.

- Ya, luego ves que hay tantos caminos como personas, que el camino no es una senda marcada, son los pasos los que lo definen, y no hay dos personas que hagan el mismo camino, ni siquiera si van juntas, porque cada una dibujará una trayectoria diferente.

- Y para encontrar tu verdadero camino debes cuestionarte en todo momento si ese camino tan cómodo por el que vas te lleva a algún sitio, puede que no, e igual tengas que ir más allá, incluso caminando por el barro, atravesando un pantano. Para encontrar tu camino hay que ser valiente.

- Aunque cuando tu camino empieza a definirse suele ser cuando te empiezas a despreocupar de él, llega un día en que te das cuenta de que llevas mucho tiempo caminando y no recuerdas a dónde querías ir, un buen día descubres que no caminas para llegar, sino que, simplemente, te gusta pasear, vives el camino porque es lo importante. Al principio, al plantarte en el inicio del camino, solo podíamos ver (más bien intentábamos ver) el final, a dónde llevaba. Pero con el paso del tiempo te fijas en que el camino es mucho más que eso, el camino no es la distancia que separa dos puntos, al menos no es sólo eso, el camino son las flores a los lados de la senda, la firme tierra que sustenta nuestros pasos, la suave hierba que nos acaricia los tobillos, la sombra del árbol que nos cobijará unos metros más adelante, la brisa que nos refrescó unos metros más atrás. Y no solo eso, el camino es también el tronco que nos corta el paso, las piedras que se cuelan en nuestros zapatos, los charcos que están por saltar… En el inicio del camino veíamos una técnica y solo nos quedábamos con su objetivo: “Ésta consiste en tirar al tío retorciéndole la muñeca” qué ingenuos éramos, poco a poco, veíamos en esa misma técnica los movimientos de los pies, la distancia, la actitud, el desequilibrio, el tiempo, la fluidez, las direcciones, la psicología, la estrategia,… cada vez veíamos más detalles en el camino, y cada vez andábamos más despacio, porque cada vez nos fijamos en mas cosas. Muchas veces ves a uno nuevo, ves que se sitúa en el mismo camino y que te pasa a toda velocidad, y cree que te ha adelantado, pero el espacio es sólo una de las dimensiones, ¿realmente ha avanzado más? Cuando llegue a un punto avanzado de ese camino ¿habrá llegado allí realmente? Sí, físicamente estará allí ¿pero sabe cómo llegó allí? ¿sabrá de que color era la luz que le ha alumbrado?¿a qué olía la tierra que ha pisado?¿en qué dirección soplaba el viento que le alimentaba? Todo esto me hace pensar en cuántas cosas me fijo en las que antes no reparaba, y me pregunto cuántas me estaré perdiendo aún, y pienso que debería caminar un poquito más despacio.

- Claro, aunque esto no quiere decir que haya que quedarse indefinidamente mirando la misma piedra, ya que quedaríamos atrapados en algo que no nos conduce a nada. Hay que avanzar conscientes de nuestro alrededor, sin obsesionarse con nada, sin perder la perspectiva. Cuando te das cuenta de que tienes que “exprimir” el camino intentas sacarle significado y enseñanzas a todo, pero esto tiene un límite. Podemos mirar un árbol y, fijándonos más, apreciar la textura de su corteza, y, entrar en su corteza para ver sus células, descomponerlas para extraer una molécula y, de ésta, aislar un solo átomo, del que sacaríamos un protón, del que sacaríamos un quark,… ciertamente, a tales niveles, habremos perdido el camino.

- Ya, seguiremos teniendo experiencias, pero no sobre el camino en si.

- Eso es, hay que sacar información del camino pero haciendo camino. Hay que sudar el camino.




Alberto Bravo
Isabel Vázquez

lunes, 13 de octubre de 2008

BUFU IKKAN!!!!!


Este es mi sueño, ¡Sí! El viento Divino de los Bushi a través de mí.
Ahora quizás es tiempo de vislumbrar con más claridad un destino de luz para todos los que formamos parte de esta Gran Familia del Ninpo. En lo personal, siempre agradezco desde que me levanto, cuando me acuesto y durante los sueños, condición indispensable para continuar en la senda del Soke. Quizás haciendo un balance rápido, tenga mas deudas que ofrecer que materia tangible que dar, pero continuo agradeciendo por la vida misma; porque cuando parece que todo se oscurece, de pronto comienza a caer un halo de luz sobre mis pasos, y por eso agradezco; porque la vida me dio un ejemplo, mi padre; porque tengo a mi madre; porque Buda puso a mi lado a Graciela, compañera de todos los momentos que nadie ve ni sabe, esos momentos en los cuales uno necesita un aliento, un dale que todo saldrá bien, y porque sobre todo nunca me abandonó cuando más la necesité, desde hace un buen rato me espera y banca durante mis viajes para que yo pueda crecer y al la vuelta compartir mi aprendizaje, y por eso soy un agradecido; porque tengo el orgullo sano de contar con un grupo de alumnos amigos que pusieron todo para que no caiga y, si veían que tambaleaba, me sostenían, y por eso agradezco. Porque siento la necesidad de escribir sobre la lealtad y la amistad, porque el Bufu me empuja y me conduce.
No hace mucho cuando todo se ennegrecía, apareció otra vez la luz, y como siempre esa luz tiene nombre y apellido que no lo plasmo en estas líneas porque estoy seguro incomodaría a la persona de quien les hablo; pero estoy seguro de que lo entenderá, y vaya que luz nos dio. No a mí, sino a todos, porque gracias a esa luz hoy, tenemos el Honbu, TanGo Dojo y por eso se que no estoy solo para agradecer esto sino somos unas cuantas almas y espíritus en comunidad que

AGRADECEMOS.
Agradezco a los que se fueron de mi lado buscando su camino, por el tiempo compartido, sin saber quizás ellos que nos une el mismo destino.
¿Y que puedo decir del Soke, que a él no le haya dicho? El sabe que entendí su mensaje, y mi espíritu está mas afilado que nunca, y en su filo podrán ver la luz que refleja el sol de mi Maestro.
Y por si fuera poco, tengo la luz de mi pequeño Buda, que llegó a nuestras vidas hace ya casi cuatro años, que se llama Ailén. Y si algo me hace morder el polvo, la miro a ella y me levanto; en Japón dicen, “Si me caigo ocho veces, me levanto nueve”.

Para ellos y todos Uds. MUCHAS GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!!!

Daniel Hernández

Alumno de Hatsumi Sensei

sábado, 27 de septiembre de 2008

EN LA VIDA COMO EN LA PRÁCTICA...


BUJINKAN BUDO TAIJUTSU

Mucho más que un Arte Marcial


En la vida como en la práctica.

Sumamente imprescindible, tanto en la vida como en la práctica, es actuar con absoluta honestidad y sinceridad. No tiene sentido adoptar posturas artificiales o pretender que nos surjan sentimientos que no tenemos. No debemos tomar la práctica como una obligación. Debemos tomarla como una oportunidad de avanzar en la vida, de luchar contra los límites que nos ponen o nos ponemos, y dejar que aflore la mejor persona que todos llevamos dentro.
Si nuestras aspiraciones u objetivos son difusos, nuestra energía no tiene donde concentrarse.
Dice Nichiren Daishonin (Buda): “Solo su fe determina todas las cosas”.
Una espada es inútil en manos de un cobarde. La poderosa espada del Sutra del Loto debe ser blandida por alguien que tenga coraje en la fe. Lo mismo sucede con el Budô, debemos tener coraje en la fe, dirigirnos en la dirección elegida con la convicción de lograr nuestros objetivos. Seguramente en nuestro camino aparecerán inconvenientes que tendremos que superar, y así debe ser; no nos rendiremos ante la adversidad, no importa cuantas veces nos derriben, lo que importa es volver a levantarse después de cada caída.

“En el Budô, de la nada nace el fuego”.

“Si me caigo ocho veces, nueve Hatten Kyuki dioses demonios me levantarán”.

A todos los Buyu (compañero marcial), confianza y todo mi apoyo para esos momentos.

Ganbate Kudasai!!!!!!


Daniel Hernández Shihan

viernes, 26 de septiembre de 2008

ESENCIA DEL NINJUTSU


Esencia del Ninjutsu

“Yo creo que el Ninpo, el orden mas alto del Ninjutsu, debería ser ofrecido al mundo como una influencia que guía a todo practicante de las Artes Marciales. Los métodos físicos y espirituales de supervivencia, inmortalizados eventualmente por los Ninja, fueron una de las fuentes de las Artes Marciales Japonesas. Sin un entrenamiento completo y total en todos los aspectos de las artes de combate, el practicante de hoy no puede esperar progresar más allá del mero manejo de ejercicios musculares. Sólo se puede llegar a una iluminación personal por medio de una inmersión total en la tradición marcial como forma de vida.
Confrontando al peligro, trascendiendo el temor a la muerte, y conociendo el coraje y las limitaciones de uno mismo el practicante puede ganar una fuerza e invencibilidad que le permite disfrutar de las flores moviéndose al viento, y apreciar el amor de otros y la Paz en la sociedad.
El logro de la iluminación personal está caracterizado por el desarrollo del “Jihi no Kokoro”, o sea del corazón benévolo. Más fuerte que el amor mismo, el corazón benévolo es capaz de incluir todo lo que constituye la Justicia Universal y todo lo que tiene lugar en el camino “plan del universo”. Nacido del entendimiento ganado de caminar repetidamente entre la vida y la muerte, el corazón benévolo del Ninpo es la llave para encontrar la armonía y un entendimiento del campo espiritual y material.
Después de muchas generaciones de oscuridad en las sombras de la historia, la filosofía de la vida del Ninja está emergiendo de nuevo, porque una vez más, ha llegado la hora en que el destino humano precisa del Ninpo. Que la paz prevalezca, así el hombre puede continuar creciendo y desarrollándose hacia el próximo nivel de existencia.”


Masaaki Hatsumi Soke

jueves, 21 de agosto de 2008

BUSHIWA. LA ARMONÍA DEL GUERRERO


BUSHIWA. LA ARMONIA DEL GUERRERO

A finales del año pasado, se comentó que el tema de estudio para este año 2008, sería “Bushiwa, la armonía del guerrero”.


Recuerdo que cuando supe esto, con gran ilusión pensé que este año sería diferente, que no sólo nos limitaríamos a practicar técnicas, sino que además, tendríamos mayor acceso a aquella parte filosófica que junto con las técnicas propias de cada Ryuha conforman el Ninpo.


Asimismo recuerdo que cuando en Febrero de este año viajé a Japón con mi Maestro y hermanos de Budo, lo hacía con una expectación diferente, en parte motivada por la esperanza que tenía de encontrar esto que me había predispuesto a buscar.


Sin embargo, los entrenamientos en Japón, fueron como los recordaba en la anterior vez que estuve allí. Realmente, no encontré la respuesta que buscaba a la pregunta que me había creado. O no la ví.


Pasados unos cuantos meses más, y con la esperanza de avanzar en la solución a mi necesidad de respuesta, o más bien con la desesperanza de ver cómo pasaban los meses y todo seguía igual, le dije a mi Maestro,
“…estamos ya a punto de entrar en el 7º mes del año, y salvo lo poco que pude atrapar en Japón todavía no se cual es verdaderamente el tema de trabajo de este año.
Ya que eres mi Maestro ….si me puedes dar algo de luz, o al menos una cerilla, o insinuarme dónde puedo buscar cerillas, pues lo agradecería.”


La respuesta, muy sabia de mi Maestro, que no comprendí entonces, pero acierto a comprender ahora, fue la siguiente:


“BUSHIWA …ESTA MAS CERCA DE TI DE LO QUE TE IMAGINAS”


Ciertamente. Todas las preguntas y todas las respuestas están ahí, vagando caprichosamente y a veces algunas preguntas se cruzan con su respuesta adecuada, pero otras veces no necesariamente se pueden unir unas con otras. Efectivamente hay preguntas sin respuesta y también hay respuestas que no tienen pregunta. Porque todo lo que es o existe, va inexorablemente unido a lo que no es, o no existe, y en conjunto forman la plenitud. Lo lleno y lo vacío.


No es ciego el que no ve, sino que es más ciego el que se empeña en buscar lo que quiere ver, por qué su empeño en encontrar lo que busca, le impide ver lo que hay a su alrededor. En cambio, el que no busca nada, lo ve todo. Quien pretende llenar algo, queda limitado a LO que pretende llenar, ignorando el resto, en cambio, quien admite la posibilidad del vacío, lo puede contemplar todo. Shizen no Kamae.


Esto me trae a la cabeza unas palabras de Sensei que decían algo así como “Allí donde parece haber algo, puede que no haya nada, en cambio, donde parece que no hay nada, puede que haya algo” . Palabras que yo no puedo dejar de poner relación con el Kyojitsu Tenkan Ho (el arte de crear en el otro la percepción de lo que no existe realmente) o con el In-Yo (lo positivo y lo negativo, el todo y la nada)


Ahora me doy cuenta, de que realmente, mi obcecación por desvelar los secretos del Bushiwa, me ha estado cegando, impidiéndome que viera las respuestas a mis preguntas, impidiéndome ver la luz, la que buscaba y la que no.


Efectivamente, así es. Ahora veo la razón que tenía mi Maestro cuando decía que estaba más cerca de mí de lo que mi imaginaba. Ahora comprendo, que la armonía, está en el Universo, y al mismo tiempo dentro de cada uno, y que para alcanzarla, solamente hay que desprenderse de todo sentimiento de aferrarse a ella, y simplemente ser uno con el universo, armonizar con el universo.


Si no te haces preguntas, podrás ver todas las respuestas, las que necesitas y las que no, pero si te haces preguntas, la búsqueda de su respuesta, que no siempre encontrarás, la necesidad de llenar ese vacío, te impedirá ver el resto de respuestas, limitando tus posibilidades.


NO BUSQUES Y ENCONTRARÁS.

Carlos González

lunes, 9 de junio de 2008

HIROO ONODA, UN SUPERVIVIENTE


Hace cierto tiempo llegó a mis oídos una historia de esas que por un motivo u otro me parecen especialmente interesantes y las guardo en un huequito de la memoria para compartirla con vosotros a través del blog en cuanto tengo un poco de tiempo para investigarla y ampliarla un poco más.


Voy a contaros una historia de esas que no suelen aparecer en los libros de historia cuando se habla de la Segunda Guerra Mundial. Es la historia de un hombre que sin quererlo, se convirtió en héroe y ejemplo a seguir para todos sus compatriotas, pero que sin embargo perdió media vida en el camino. Esta es la historia de Hiroo Onoda, el último samurai.


Hiroo Onoda nació en la ciudad Japonesa de Kainan el 19 de Marzo de 1922 y poco podía imaginar nadie por aquel entonces que con el tiempo se acabaría convirtiendo en todo un símbolo de los valores tradicionales japoneses de resistencia, coraje, lealtad y esfuerzo.


Onoda tuvo una vida muy normal hasta que la guerra se presentó y dividió el mundo en dos trastocándolo inevitablemente todo y obligándole a dejar atrás todos sus planes de futuro, y a su prometida también. Como muchos jóvenes de su época, pasó a engrosar las filas del ejercito japonés. Eso ocurrió en 1941 pero con el tiempo y ya como aspirante a oficial acabo siendo trasladado a la isla filipina de Lubang, donde completaría su formación militar, se convertiría en teniente y asistiría en las labores de protección de la isla y de la base aérea que allí tenían los japoneses frente a los ataques aliados.


Desgraciadamente por mucho empeño que pusieron, el ejercito aliado acabó tomando el control de la isla y la mayor parte de los efectivos japoneses murieron o fueron hechos prisioneros.. excepto Onoda y tres compañeros mas (Yuichi Akatsu, Siochi Shimada y Kinshichi Kozuka) que se refugiaron en la espesura de la selva y las montañas cercanas, aislándose prácticamente del mundo exterior. Esto ocurrió casi cuando la guerra iba a concluir, pero Onoda y sus compañeros nada sabían de esto e iniciaron su particular guerra de guerrillas que se prolongó durante 29 años. Si, leíste bien, 29 largos años a lo largo de los cuales sobrevivieron como buenamente pudieron alimentándose básicamente de frutas y cazando animales salvajes de vez en cuando con sus armas, tratando siempre de no atraer la atención.


No todos tuvieron suerte o aguantaron tanto, Akatsu por ejemplo, acabo rindiéndose a las fuerzas Filipinas en 1950 informando que Onoda y los otros dos soldados estaban vivos en medio de aquella selva. Shimada murió por heridas de arma de fuego en un enfrentamiento con las fuerzas locales en 1954 y Kozuka falleció igualmente en 1972 dejando a Onoda completamente solo.


Durante todos esos años y conocedores de la existencia de estos particulares vagabundos de la selva, las fuerzas locales intentaron muchas veces y siempre en vano hacerles salir de sus escondites y convencerles de que la guerra había terminado. Pero los testarudos japoneses siempre creyeron que todo eran intentos de engañarlos y jamás dieron su brazo a torcer, permaneciendo al abrigo de aquel salvaje paraje como escurridizas sombras imposibles de aprehender y sin dejarse someter por nadie.


Finalmente Onoda fue encontrado por un estudiante japonés, Norio Suzuki, que pudo hablar con él, pero pese a sus intentos, también le resultó completamente imposible convencer a Onoda de que la guerra había terminado. Onoda insistió en que no saldría de la isla a menos que recibiera la orden de su inmediato superior y Suzuki impotente, no tuvo más remedio que regresar a Japón con fotografías suyas y de Onoda que al menos servirían como prueba de su encuentro.
En 1974, el gobierno Japonés consiguió localizar al oficial al mando de Onoda, el comandante Taniguchi, que ya no ejercía como tal, si no como librero pero que aún así se ofreció a viajar a la isla para hablar con Onoda. Entonces y solo entonces aceptó Onoda rendirse y abandonar aquel lugar. Era el momento de regresar a su verdadero hogar, donde fue recibido como un héroe nacional, reclamado por todos los medios de comunicación y convirtiéndose rápidamente en una auténtica celebridad.


Sin embargo, el mundo exterior y su país en concreto habían cambiado demasiado en todos esos años y la mente de Onoda era incapaz de asimilar todo aquello. Finalmente acabó emigrando a Brasil y convirtiéndose en ganadero consiguió amasar una importante fortuna. Se casó con una mujer japonesa cuando contaba con 74 años de edad y escribió un libro donde narraba toda su increíble experiencia y peripecias “No Surrender: My Thirty Year War“.Durante todos esos años en la isla, Onoda mató alrededor de treinta habitantes del lugar en los numerosos enfrentamientos a tiros con la policía y fuerzas de la isla. A pesar de que Onoda siempre aseguró que jamás volvería a aquel lugar, en 1996 regresó y protagonizó un emotivo encuentro con uno de los hombres a los que había disparado en aquellos años y recibió el perdón del presidente Ferdinand Marcos. Hiroo Onoda cuenta en la actualidad con 86 años de edad.
 
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